LA MURALLA DE BURGOS
La muralla de Burgos se comienza a construir en el siglo XIII reinando el rey Alfonso X el Sabio y se concluye en el siglo XIV.
Al ser una muralla de gran amplitud contaba con doce puertas colocadas estratégicamente a lo largo del cerramiento.
Los nombres de las mismas eran Puerta de Santa María, Puerta de las Carretas, Puerta de San Pablo, Puerta de San Juan, Puerta de Margarita, Puerta de San Gil, Puerta de San Esteban, Puerta de San Martín, Puerta de la Judería, Puerta de los Tintes, Puerta de Santa Águeda y Puerta de las Corazas o del Castillo.
Las puertas se cerraban con gruesos cerrojos y doble llave cuando se temía algún ataque o altercado.
Se solían dejar libres la entrada de Santa María y la de San Esteban, que seguían abiertas con fuertes medidas de seguridad. Así se hizo, por ejemplo, en 1392 cuando se reunieron en Burgos las Cortes de Castilla.
PUERTA DE SAN GIL
La puerta de San Gil es una de las doce puertas de la
muralla que manda levantar el rey Alfonso X el Sabio en el siglo XIII.
Esta puerta de la muralla conectaba la ciudad con los
desaparecidos conventos de la Trinidad y de San Francisco.
Conocida siglos atrás también como “Puerta de la Texada”
destaca por su robustez y cumplía una importante misión defensiva por su
estratégico emplazamiento.
Está documentada su utilización como prisión, siendo el
lugar donde el Concejo, alcaldes y Merinos, internaban provisionalmente a los
vecinos para corregir sus desmanes.
Cada año por esta puerta entraba la procesión de Nuestra
Señora la Virgen María que venía desde el Monasterio jerónimo de Fresdeval
hasta el Monasterio de San Agustín pasando por la Catedral.
La puerta se reforma en el siglo XVI bajo la dirección del
arquitecto Juan de Vallejo. Lamentablemente hoy en día de esta construcción
solo se conserva el túnel abovedado para el tránsito y en la cara exterior un
trocito de lienzo con el escudo de la ciudad flanqueado por dos pequeñas
aspilleras.
En el manuscrito de Villamar del siglo XVII se dice lo
siguiente de la muralla en la zona de San Gil:
“Entre los cubos redondos se cuentan dos de grande altura,
el uno está delante de la puerta del convento de la Santísima Trinidad. Este
cubo, que es fuerte y hermosísimo, ha hallado en memorias de este convento que
se hizo con parte de las piedras que se derribo de él, por mandato del rey
Pedro I, el año 1367, dieciocho años después que comenzó a reinar, cuando temía
la llegada de su hermano don Enrique, porque el monasterio no le rindiese la
ciudad”
Además, adosado a la puerta de San Gil se encontraba un
torreón, hoy inexistente, en el que se recogían mujeres que voluntariamente
tomaban la decisión de alejarse del mundo para llevar una vida de penitencia y
de oración. Los burgaleses las llamaban “Las emparedadas”
Esta torre comunicaba con la iglesia de San Gil por una
escalera de caracol que daba acceso a la Capilla del Santo Cristo.
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