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jueves, 19 de febrero de 2026

MATEO CEREZO EN LA CATEDRAL DE BURGOS

 

En este post queremos que conozcan dos magníficas obras del pintor burgalés Mateo Cerezo en la Catedral de Burgos.

Mateo era hijo del pintor Mateo Cerezo Muñoz  y de  Isabel Delgado, hija de un conocido dorador burgalés.

Para distinguirlo de su padre se le conoce en el arte como Mateo Cerezo el Joven.

Aunque su formación se inicia en Burgos en el taller paterno, Mateo se traslada a Madrid con quince años para formar parte del taller de Juan Carreño de Miranda.

También se aprecia en su obra un conocimiento profundo de la pintura de Tiziano y de Van Dyck.

Lamentablemente Mateo fallece con tan solo veintinueve años en 1666. No obstante, su obra es prolífica y está considerado uno de los mejores pintores del Barroco español.

Este gran pintor burgalés nos ha dejado un considerable número de obras religiosas, así como de espléndidos bodegones.

En la Catedral de Burgos se exponen dos lienzos de Mateo Cerezo el Joven, uno que representa a  Cristo Crucificado y otro de San Francisco de Asís y el ángel.

 


En la capilla de los Condestables de la Catedral de Burgos encontramos un lienzo de Cristo crucificado de Mateo Cerezo.

El canónigo Juan Vélez Mantilla regala este lienzo a la catedral para sustituir al retablo del Cristo crucificado de la Capilla de los Remedios, hoy conocida como capilla del Cristo de Burgos, que había ardido en 1684.

La obra representa el momento de la expiración de Cristo, que afronta el final de su vida con gran dignidad y serenidad.

Sobresale la complexión anatómica de Cristo cuyo cuerpo destaca luminoso y sin apenas sangre.

El paño de castidad movido por el viento marca una intensa diagonal y el rostro de Cristo se alza con expresión dramática en escorzo acusado.

También destaca en el cuadro el paisaje que sirve de fondo y que representa una Jerusalén fantástica rodeada de montañas nevadas.

Asimismo, la luz crepuscular confiere una iluminación natural suave a la escena.

 

SAN FRANCISCO DE ASIS Y EL ANGEL

 

 


Esta obra que representa a San Francisco y el ángel  se expone en el Museo de la Catedral, Capilla de Santiago, y está fechada en 1659 cuando el pintor tenía 22 años.

En la composición se presentan movimientos en direcciones contrapuestas, que imprimen a la obra un sentido barroco

Su pincelada voluptuosa y sus representaciones dinámicas y coloristas a la manera veneciana convierten a Mateo Cerezo en una de las figuras más destacadas de la pintura barroca del siglo XVII.

Asimismo, en la obra se contraponen la figura serena de San Francisco con el gesto de sorpresa del lego que le acompaña.

El ángel en la parte superior derecha señala la transparente redoma, símbolo de la pureza sacerdotal que el santo temía no poder alcanzar.

Unos querubines representados en la parte superior izquierda completan la composición.

Mateo Cerezo dominaba la representación de la naturaleza muerta, lo que queda patente también en esta obra con el libro abierto, la calavera y las florecillas dispersas.

El cuadro forma parte del inventario de la catedral desde el siglo XVIII y debió formar parte de un altar.

Incluso se ha llegado a pensar que pudiera haber estado situado en el trascoro durante algún tiempo, ya que sus dimensiones son parecidas a las de los lienzos de Fray Juan Ricci que adornan los muros laterales del mismo.

Durante las visitas que la Asociación de guías oficiales de turismo de Burgos realizan a la Catedral os mostramos estas dos magníficas obras. Podéis reservar vuestras visitas para grupos privados o agencia en la web www.guiasdeburgos.es o en el teléfono 659268321



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