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jueves, 13 de febrero de 2020

INUNDACIONES EN BURGOS 21 DE FEBRERO DE 1296


Una de las inundaciones más antiguas y mayores de que se tiene noticia es la que ocurrió el día 21 de febrero de 1296. De ella nos habla Juan Albarelos en “Efemérides”. Desgraciadamente no ha sido la única e importante inundación que ha sufrido nuestra ciudad.

 En 1627 otra terrible riada causa enormes desgracias en Burgos. De esta jornada luctuosa se cuenta la siguiente anécdota que pone de relieve los sentimientos caballerescos de la época. Y sucedió así: “El condestable de Castilla, Don Íñigo Fernández de Velasco, que se hallaba en Burgos de paso para  la corte acompañando a la Reina Dº Leonor y a los Príncipes Franceses, tuvo noticia de que las monjas de Santa Dorotea estaban en peligro de perecer ahogadas, y acudió a socorrerlas y a caballo y acompañado de otros veinte jinetes. Pasaron sin novedad  el puente de Santa María, pero se hallaban todavía en la plaza de Vega, cuando el puente se hundió con gran estrépito, destruido por la violencia de la corriente”. 

Después de esta inundación, el puente de Santa María debió ser reconstruido sin la necesaria solidez, porque en 1582 otra riada lo destrozo de nuevo. También se registran otras importantes inundaciones en 1769,1775 ,1874 y 1930.

Si queréis saber más os lo contamos en https://www.guiasdeburgos.es/es

viernes, 7 de febrero de 2020

LA OLLA FERROVIARIA O PUCHERA


La olla ferroviaria, es uno de los platos típicos más insólitos de la gastronomía española que nació al calor del carbón castellano.

Se refiere tanto al plato como al recipiente de cocina donde se realiza el guiso.

La puchera u olla es el utensilio que se utilizaba por los maquinistas y demás personal del ferrocarril ( fogoneros, guardafrenos, etc) para cocinar guisos o platos calientes en el largo recorrido que hacía el ferrocarril minera de La Robla (León) a Bilbao. Esta larga ruta llevaba el carbón desde las minas de León hasta los Altos Hornos de Bilbao que comenzaron a funcionar a finales del S.XIX.

Fue en el tren de La Robla, inaugurado en 1894, donde se guisó la primera olla ferroviaria. Era el trayecto mayor de Europa de vía estrecha, con locomotoras de vapor.

Para combatir el frío, el personal del tren cocinaba sus guisos en ollas alimentadas por carbón, donde elaboraban guisos de carne con patatas, potajes o platos de legumbres, que se cocinaban lentamente en la olla mediante el recorrido.

Los trenes eran lentos y la orografía para nada favorable, se atravesaban las provincias de León, Palencia, Cantabria, Burgos y Vizcaya, zonas frías en invierno.

Fue originario de Mataporquera y su municipio Valdeolea, y de allí se extendió por todo el recorrido de esta línea ferroviaria.

La olla realmente es un doble recipiente: en el exterior, una especie de estufa alimentada con brasas, con una apertura por el frente para añadir más carbón y mantener el fuego vivo. Por la parte de arriba se introduce la cacerola grande que encaja en el borde superior de la olla, quedando dentro de ella y con su parte baja que queda a unos centímetros de las brasas del carbón. La olla o puchera tenía un asa para poder transportarla con facilidad.

martes, 4 de febrero de 2020

C A L L E F E R N Á N G O N Z Á L E Z ( S A N L L O R E N T E, C O R O N E R Í A Y T E N E B R E G O S A )





Debe su nombre a que la tradición ubicaba las casas de Fernán González allí y a finales del siglo XVI se levanta un arco triunfal dedicado al “Buen Conde”.
Auténtica “milla de oro” de la Cabeza de Castilla durante los siglos bajomedievales y el Renacimiento. Hasta el siglo XVII fue la arteria principal de la ciudad.
Aquí estuvieron las antiguas parroquias de San Martín, San Román, San Andrés, Viejarrúa y San Llorente.

En el siglo XIX el Concejo trató de hacer un “Paseo de los Monumentos” de hombres ilustres, es así como se decide construir “El solar del Cid” y “El monumento al Empecinado”.
Es la calle donde más iglesias, hospitales y palacios había de toda la ciudad, así como cofradías y artesanos cualificados.

Aquí se asientan las oligarquías mercantiles burgalesas y es el centro comercial y financiero de rango internacional de toda la ciudad.

-Tres nombres en sus tres tramos. En el planchón, colocado por el Ayto de Burgos en la fachada de una de las casas hacia la mitad de esa calle, en donde se ubica el Hotel “Mesón de Cid” se puede leer una cartela que así lo recuerda.

-San Llorente, próximo al templo parroquial del mismo nombre (plaza de los Castaños), uno de los más antiguos del Burgos medieval y lugar de enterramiento de la nobleza.

-Coronería, cerca de la basílica catedralicia, recibía su nombre de la puerta norte del crucero.

-Tenebregosa, se llamaba así por lo estrecho de su calzada y por la escasa luz que recibía.
Otro nombre más ha sido calle Real, porque por ella entraban en Burgos, una vez hecho el juramento y traspasado el Arco de San Martín, o “Puerta de Reinosa”, los reyes, altos dignatarios y muy posiblemente el mismísimo Napoleón con sus mariscales y generales cuando se dio aquel “paseo” por España